La Fibromialgia

 Los síntomas son múltiples y variados; pero todos ellos asociados a cualquiera de los 18 puntos sensibles que se detallan en el dibujo adjunto

  • Dolor a la presión (4 Kg. aprox.), en los al menos 11 de los 18 puntos sensibles señalados.
  • Dolor generalizado y crónico durante más de tres meses, descartando la existencia de otras patologías.
  • DOLOR: malestar muscular severo y sensación de quemazón. Rigidez muscular y contracturas en diversos grupos musculares.Síndrome del colon irritable: estreñimiento abdominal, náuseas.
  • Trastornos del sueño: sueño no reparador o insomnio.
  • Extremidades frías, aumento de la sudoración palpitaciones.
  • Intolerancia a fármacos y/o sustancias químicas.
  • Boca y ojos secos.
  • Dolor mandibular.
  • Mareo o inestabilidad en el equilibrio.
  • Problemas de atención, concentración y memoria.
  • Síntomas afectivos tales como la ansiedad, depresión, así como alteraciones del ánimo.
  • El diagnóstico se hace por las manifestaciones clínicas que tienes. La gran variedad de los síntomas mencionados anteriormente, presentes a un mismo tiempo y habitualmente de cierta intensidad, permiten ya sospechar el diagnóstico
  • Al diagnóstico de fibromialgia no se llega por exclusión de otras enfermedades, se hace porque el conjunto de síntomas que presentas permiten llegar a este diagnóstico.
  • La exploración física no aporta más información añadida
  • No son necesarios análisis ni otras pruebas
  • La existencia de fibromialgia no excluye otras enfermedades asociadas

— La presencia de otras enfermedades no excluye la fibromialgia asociada

  • Los factores desencadenantes no se pueden considerar como la causa de la fibromialgia, pero sí pueden ocasionar el inicio de las manifestaciones clínicas, sobre todo cuando actúan sobre personas genéticamente predispuestas. En realidad, cualquier acontecimiento estresante en tu vida puede actuar como desencadenante y es frecuente ver cómo un accidente, una cirugía, una agresión, la menopausia, un problema laboral o un problema personal, entre otras cosas, pueden actuar como desencadenantes de un brote o de un aumento de los síntomas.
  • Los cambios climáticos, la humedad, ambientes muy fríos o muy secos.
  • Períodos de estrés o disgustos.  

En definitiva, los factores estresantes terminan por producir antes o después un fracaso en tus mecanismos de respuesta ante el estrés, y es cuando empiezan a aparecer los síntomas de la enfermedad.

  • Los tratamientos están dirigidos e mejorar la calidad del sueño y a reducir el dolor.
  • Como el sueño profundo es tan importante para la reparación de numerosos tejidos orgánicos, así como el reequilibrio hormonal y regulación de neurotransmisores, se cree que alteraciones del sueño, tan habituales en pacientes de Fibromialgia, son un factor decisivo.
  • Por ello, se prescriben dosis bajas de medicamentos que potencien los niveles de serotonina en el cuerpo.
  • Este neurotransmisor es el encargado de regular el ciclo del sueño, el dolor y las respuestas inmunológicas.
  • También se prescriben una gran variedad de analgésicos, tales como el paracetamol.
  • La mayoría de pacientes, no obstante, precisarán de terapias auxiliares como pueden ser las infiltraciones en los puntos de dolor, la fisioterapia, los ejercicios suaves y las actividades en el agua o la aplicación local de calor.