La Fibromialgia

¿Qué es la Fibromialgia?

Es una enfermedad reumática crónica. La palabra Fibromialgia significa dolor en los músculos, ligamentos y tendones.

La Fibromialgia consiste en una anomalía en la percepción del dolor, de manera que se perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son. Los pacientes afectados se quejan de que “les duele todo’.

En España ya hay cerca de un millón de afectados, siendo el
número de mujeres afectadas mayor que el de hombres,
manifestándose incluso en la infancia y en la adolescencia.

La Fibromialgia se reconoce como un síndrome, lo que significa que el reumatólogo la identifica cuando encuentra en el paciente unas alteraciones que concuerdan con las que han sido previamente fijadas por expertos para su diagnóstico. La enfermedad no tiene curación definitiva. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una mejoría en la calidad de vida de la persona con Fibromialgia.

¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica?

Es una entidad clínica de nueva descripción que se caracteriza por fatiga intensa de más de seis meses de evolución, que no se recupera tras el descanso, que N0 es debida al ejercicio y empeora con el reposo prolongado, acompañada además de síntomas de predominio muscular (dolor, debilidad e intolerancia al ejercicio fisico), también causa disfunción neurocognitiva (alteraciones en la concentración, en la memoria inmediata y en la integración de nueva información).

Esto provoca en el enfermo una importante limitación funcional, tanto en las tareas de predominio físico como intelectual llegando a reducir en más del 50% el nivel de actividad diaria previo a la aparición de la enfermedad.

A día de hoy ningún tratamiento es curativo o puede considerarse la “panacea”. No obstante, un abordaje multidisciplinar y adaptado a las características de cada paciente tiene más garantías de éxito. Los/as pacientes deben ser protagonistas de su propia rehabilitación.

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 Los síntomas son múltiples y variados; pero todos ellos asociados a cualquiera de los 18 puntos sensibles que se detallan en el dibujo adjunto

  • Dolor a la presión (4 Kg. aprox.), en los al menos 11 de los 18 puntos sensibles señalados.
  • Dolor generalizado y crónico durante más de tres meses, descartando la existencia de otras patologías.
  • DOLOR: malestar muscular severo y sensación de quemazón. Rigidez muscular y contracturas en diversos grupos musculares.Síndrome del colon irritable: estreñimiento abdominal, náuseas.
  • Trastornos del sueño: sueño no reparador o insomnio.
  • Extremidades frías, aumento de la sudoración palpitaciones.
  • Intolerancia a fármacos y/o sustancias químicas.
  • Boca y ojos secos.
  • Dolor mandibular.
  • Mareo o inestabilidad en el equilibrio.
  • Problemas de atención, concentración y memoria.
  • Síntomas afectivos tales como la ansiedad, depresión, así como alteraciones del ánimo.
  • El diagnóstico se hace por las manifestaciones clínicas que tienes. La gran variedad de los síntomas mencionados anteriormente, presentes a un mismo tiempo y habitualmente de cierta intensidad, permiten ya sospechar el diagnóstico
  • Al diagnóstico de fibromialgia no se llega por exclusión de otras enfermedades, se hace porque el conjunto de síntomas que presentas permiten llegar a este diagnóstico.
  • La exploración física no aporta más información añadida
  • No son necesarios análisis ni otras pruebas
  • La existencia de fibromialgia no excluye otras enfermedades asociadas

— La presencia de otras enfermedades no excluye la fibromialgia asociada

  • Los factores desencadenantes no se pueden considerar como la causa de la fibromialgia, pero sí pueden ocasionar el inicio de las manifestaciones clínicas, sobre todo cuando actúan sobre personas genéticamente predispuestas. En realidad, cualquier acontecimiento estresante en tu vida puede actuar como desencadenante y es frecuente ver cómo un accidente, una cirugía, una agresión, la menopausia, un problema laboral o un problema personal, entre otras cosas, pueden actuar como desencadenantes de un brote o de un aumento de los síntomas.
  • Los cambios climáticos, la humedad, ambientes muy fríos o muy secos.
  • Períodos de estrés o disgustos.  

En definitiva, los factores estresantes terminan por producir antes o después un fracaso en tus mecanismos de respuesta ante el estrés, y es cuando empiezan a aparecer los síntomas de la enfermedad.

  • Los tratamientos están dirigidos e mejorar la calidad del sueño y a reducir el dolor.
  • Como el sueño profundo es tan importante para la reparación de numerosos tejidos orgánicos, así como el reequilibrio hormonal y regulación de neurotransmisores, se cree que alteraciones del sueño, tan habituales en pacientes de Fibromialgia, son un factor decisivo.
  • Por ello, se prescriben dosis bajas de medicamentos que potencien los niveles de serotonina en el cuerpo.
  • Este neurotransmisor es el encargado de regular el ciclo del sueño, el dolor y las respuestas inmunológicas.
  • También se prescriben una gran variedad de analgésicos, tales como el paracetamol.
  • La mayoría de pacientes, no obstante, precisarán de terapias auxiliares como pueden ser las infiltraciones en los puntos de dolor, la fisioterapia, los ejercicios suaves y las actividades en el agua o la aplicación local de calor.